martes, 21 de junio de 2011

*··.. Cosas de Hadas ..··*

 
Ellas eran dos hadas, princesas, brujas, ninfas, sirenas y todas esas clases de criaturas mágicas que existían en los cuentos fantásticos. La mayor era morocha, su pelo ondeado le llegaba a la cintura, tenía unos ojos marrones que invitaban a soñar y mirada aventurera. Jugaba a ser rebelde, a no seguir los patrones, era justiciera y lucía manchas de tierra de sus batallas.
La menor era castaña, su pelo lacio atrapaba el sol, tenía ojos melancólicos que reflejaban las heridas que con ella arrastraba. No había guerra que no luchara hasta el final, era la que llevaba la batuta, arrastrando a su amiga por los caminos de la imaginación.
 Juntas creaban con risas castillos, fortalezas amuralladas, combatían feroces dragones con su magia inagotable. Eran aliadas en los conflictos, y en sus reinos nunca faltaron incontables vestidos, zapatos brillosos, varitas, coronas y unicornios multicolores. Su tierra maravillosa se situaba en las lejanías del fin del mundo y para viajar a sus inmensidades debían cruzar un portal encantado, que sólo ellas conocían. Recorrían playas, bosques, desiertos, montañas, lagos, mares y océanos.
Controlaban el clima, las bestias que lo habitaban, y las plantas silvestres que allí crecían. Y cada día existían nuevos misterios, pruebas, desafíos por resolver o simplemente la tranquilidad de tomar el té a orillas de su río favorito. Nadie controlaba sus pasos, eran las dueñas y señoras de todo cuanto veían.
Inevitablemente el príncipe azul, se aparecía y las llevaba a cabalgar en su corcel blanco, emocionándolas con su amistad.
Pero de golpe todo se derretía, sólo quedaban las ruinas y el timbre ensordecedor del final del recreo las hacía volver a la insulsa realidad.

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